El Salto de Eyipantla y la Laguna de Catemaco: La belleza natural de Veracruz

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Empezando por uno de los lugares más característicos del estado, tenemos al Salto de Eyipantla, una caída natural de agua que viene en su totalidad desde la Laguna de Catemaco, que es uno de los municipios colindantes a este sitio. Esta cascada fue llamada así por el nombre de la población en que se encuentra y por el salto que pareciera dar el agua al llegar al borde de su camino, el cual sigue por un largo río de agua dulce, y que también, desemboca en otro llamado el Papaloapan.

Se estima que su altura es de aproximadamente 50 metros, pues hasta para la persona más atlética, el bajar los 244 escalones para llegar a su río, puede llegar a ser agotador; sin embargo, la sensación de bañarse en la fría brisa del caer de la cascada es una experiencia que no tiene igual, y te hace quedar con la satisfacción de que el estar ahí vale todo el esfuerzo que una persona sea capaz de hacer.

El Estado de Veracruz cuenta con una riqueza cultural y natural que no se compara con otros estados, pues es única, en especial si hablamos de la variedad de flora y fauna que abunda en estos lugares.

Desde el mirador en la parte superior de la cascada, el imaginarse que una persona pueda caerse da un sentimiento de terror, pero claro, eso solo puede verse en las películas, como es el caso de la obra cinematografía de Mel Gibson, Apocalipto, que ocupó al Salto de Eyipantla como el escenario perfecto para una de sus escenas más impactantes.

Ahora, pasamos de la espuma blanca del río al lugar de donde proviene toda el agua que cae en él, la Laguna de Catemaco, que se encuentra ubicada a unos cuantos kilómetros del lugar anterior. Limpia, espaciosa, de agua dulce y con unas cuantas islas a lo largo de su extensión, este sitio es poseedor de una gran cantidad de atractivos turísticos como lo es la isla de monos araña y la isla de macacos cruzados con mandriles. En el recorrido, puedes sentir la cercanía con el agua e incluso puedes sentir gotas salpicando tu rostro por la velocidad de la lancha y el golpeteo del agua chocando contra la madera.

Por instantes se detiene para lograr apreciar las maravillas que le rodean, como al pasar por las islas ya mencionadas. Es cierto que es muy extraño ver a los animales en su habitad natural y al mismo tiempo poder tener una gran cercanía con ellos, por esto, es que la laguna de Catemaco deja a todos sus visitantes muy contentos, pues les da la oportunidad de estar en contacto con estas curiosas criaturas que no vemos todos los días.

Sin duda, nadie debería pasar por alto el visitar alguno de estos dos sitios, porque conocer Veracruz es como explorar otro mundo, en el que encontrarás sonidos de aves cuyos nombres no conoces, plantas que pensabas que no existían y animales que nunca creíste poder ver tan de cerca.

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